Terapia manual — Japón

Presión con los dedos, no manipulación.

El Shiatsu combina presión rítmica, estiramientos y contacto sostenido sobre los meridianos para recuperar el equilibrio del cuerpo, sin necesidad de aceites ni de quitarte la ropa.

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Sesión de shiatsu: mano sobre la espalda

Qué es

Presión, no fuerza.

Shiatsu se escribe con dos caracteres japoneses: 指 (shi, «dedo») y 圧 (atsu, «presión») — literalmente, «presión con los dedos». Es una terapia manual que utiliza pulgares, palmas para presionar sobre determinados puntos del cuerpo para relajar en profundidad, ablandar y liberar tensiones.

No es un masaje de amasamiento: la presión se ejerce con el peso del propio cuerpo del terapeuta, nunca con fuerza de los dedos, y se combina con estiramientos y movilizaciones suaves. Trabajo tanto boca abajo como boca arriba para poder abordar todas las zonas del cuerpo, no solo la espalda. Se recibe vestido, sin aceites, tradicionalmente se realiza sobre un futón en el suelo aunque en la práctica clínica actual lo efectúo sobre una camilla baja.

OrigenJapón, sistematizado en el s. XX por Tokujiro Namikoshi
Cómo se aplicaVestido, sin aceites, sobre camilla baja
Duración orientativa60–90 minutos
El Shiatsu es como el amor de madre, la presión sobre el cuerpo estimula la fuente de la vida.
Tokujiro Namikoshi — Creador del Shiatsu Namikoshi

Para qué se usa

Equilibrio físico, mental y emocional.

  • Alivio de dolores musculares y tensión acumulada
  • Reducción del estrés y la ansiedad
  • Mejora de la calidad del sueño
  • Mayor conciencia corporal y presencia
  • Acompañamiento en fibromialgia y etapas fisiológicas de la mujer

El Shiatsu es una terapia complementaria; no sustituye ningún diagnóstico ni tratamiento médico. Se trata a la persona, no se etiqueta la enfermedad.

Cómo es una sesión conmigo

Lo que te vas a encontrar

Vienes vestido, cómodo, nada de quitarte ropa ni de que te unte de aceite. Te tumbas en la camilla boca abajo y empiezo con unos amasamientos suaves por toda la espalda — es mi manera de decir «hola, aquí estoy» antes de entrar en materia. Si te quedas dormido a mitad de sesión, enhorabuena: es la reacción más habitual, y la que más me gusta ver.

Un poco de historia

Namikoshi y Masunaga: dos escuelas, una misma presión.

Namikoshi: Se enfoca en lo neuro-muscular. Utiliza la anatomía occidental para aliviar dolores, relajar músculos y regular el sistema nervioso a través de reflejos físicos.

Masunaga: Se enfoca en lo emocional y energético. Trabaja sobre los canales de energía (meridianos) de la medicina china para equilibrar el cuerpo y las emociones de forma global.

El Shiatsu que existe hoy viene sobre todo de estas dos personas que no siempre estuvieron de acuerdo entre sí. Tokujiro Namikoshi lo sistematizó a principios del siglo XX apoyándose en la anatomía occidental —músculos, nervios, puntos con efecto fisiológico claro— para conseguir que se reconociera legalmente en Japón como terapia seria. Su enfoque es más clínico: una rutina de cuerpo entero, con estiramientos, pensada para el alivio directo del dolor y la tensión.

Shizuto Masunaga fue alumno suyo, y después profesor en su misma escuela — hasta que decidió volver a las raíces orientales del Shiatsu. Recuperó la teoría de los meridianos y de los Cinco Elementos de la Medicina China, incorporó el diagnóstico por el hara (el vientre) y creó lo que hoy se conoce como Shiatsu Zen: una mirada más empática, que no busca solo calmar un síntoma sino entender a la persona entera, cuerpo, mente y emoción a la vez.

Yo practico la técnica Namikoshi, que es la que me enseñaron, y lo digo sin que eso reste ni un ápice de valor al camino que abrió Masunaga. Tuve la suerte de compartir un congreso internacional codo con codo con Matsuko Namikoshi — esposa de Toru Namikoshi, hijo del creador — y con Takashi Namikoshi, hijo de Matsuko y nieto de Tokujiro Namikoshi. La diferencia entre las dos escuelas no es solo de matiz: el Shiatsu Namikoshi es, tal como recoge buena parte de la literatura especializada del sector, el único estilo reconocido oficialmente por el Ministerio de Sanidad de Japón desde 1955-1957, mientras que el Shiatsu Zen de Masunaga —hoy el más extendido en Occidente— no cuenta con ese mismo reconocimiento estatal.

Un tratamiento que, aplicando presiones con los dedos, pulgares y las palmas de las manos sobre determinados puntos, sin el uso de ningún instrumento (mecánico ni de otro tipo), actúa sobre la piel humana para corregir disfunciones internas, promover y mantener la salud, y tratar enfermedades específicas, activando asimismo la capacidad de autocuración del cuerpo humano. No tiene efectos secundarios.
Ministerio de Salud de Japón

Cómo decido por dónde empezar

Empiezo por tu espalda.

Empiezo siempre por tu espalda porque de la columna vertebral salen todos tus nervios espinales, que son como los cables que conectan tu piel, tus músculos y tus órganos internos en el mismo sitio. Cuando un órgano de dentro está estresado o cansado, manda una señal de alarma que se "cruza" y se refleja en la piel y los músculos de la espalda. Eso es lo que hace que te aparezcan contracturas, y aunque la mayoría de la gente cree que son por un mal movimiento, casi siempre vienen de un reflejo interno.

Al trabajar tu espalda, esta "me habla": puedo notar dónde se cruzan esos cables, saber qué le pasa a tu cuerpo por dentro y ayudarte a relajarlo desde fuera. Por eso siempre digo a mis clientes: "Cuéntame qué crees que te pasa y luego se lo preguntamos a tu espalda a ver qué me dice ella" (spoiler: ¡suelen ser cosas completamente diferentes!).

Antes de reservar

Cuándo conviene avisarme antes.

El Shiatsu es una terapia suave y segura para la inmensa mayoría de personas, pero hay situaciones en las que necesito saberlo de antemano para adaptar la sesión — o, si hace falta, remitirte primero a tu médico:

  • Embarazo, especialmente en el primer trimestre
  • Fiebre o infección activa
  • Fracturas recientes, cirugía reciente u osteoporosis avanzada
  • Tratamiento con anticoagulantes o tendencia a los hematomas
  • Heridas, quemaduras o problemas de piel en la zona a tratar

Ante la duda, dímelo sin miedo a "molestar" — prefiero responder de más a hacer algo que no toca.

Preguntas que me hacen a menudo

Antes de que las preguntes tú.

¿Es lo mismo que un masaje? No exactamente. Un masaje occidental suele amasar el músculo; el Shiatsu presiona con el peso del cuerpo sobre puntos concretos, se recibe vestido, y trabaja tanto la parte física como la energética. Se parecen en que los dos relajan — pero llegan ahí por caminos distintos.

¿Duele? Puede haber algún punto sensible al principio, sobre todo si hay mucha tensión acumulada, pero la presión se ajusta a lo que tu cuerpo tolera bien. Nunca debería ser un dolor que te haga contener la respiración.

¿Cuántas sesiones necesito? Depende de lo que traigas: para una tensión puntual, con una o dos suele notarse alivio. Para procesos más largos —estrés sostenido, ansiedad, insomnio— funciona mejor un ritmo regular de varias semanas, como quien va al gimnasio para el cuerpo emocional.

¿Qué tipo de aceites usas? No uso ningún aceite, el shiatsu se trabaja sobre la ropa, no uso ni aceites ni trabajo directamente sobre la piel, en realidad, en verano, suelo ir cubriendo la zona a tratar con un paño de algodón, porque la presión de mis dedos sobre la piel que puede estar húmeda puede provocar molestias que prefiero evitar.

¿Qué he de traer para una sesión? Ropa cómoda, ancha que te permita moverte con soltura, si vienes con vaqueros, ropa muy ceñida o falda estrecha o ropa sintética te pediré que la retires, y te cubriré con una sábana de algodón, prefiero trabajar sobre materias nobles, y en invierno me encargo de que la camilla esté templada y te cubro con una manta.

¿Quieres probar Shiatsu?

Sesiones en Mataró (Maresme, Barcelona).

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